Deseos voladores 1
No es que vaya a misa porque crea en algo, que ya no. Pero
ese ratito del domingo se ha convertido en su único espacio de intimidad, tan solo suyo. En el rincón invisible de la
iglesia da rienda suelta a sus sueños. Y quiere creer que el aleteo de su abanico dispersa sus deseos, y los
traslada aquí y allá. Donde quizá se unan a los sueños de otros hombres y
mujeres de vida tan encorsetada y poco apasionante como la suya, y….quien sabe…
Deseos voladores 2
No es que vaya a misa porque crea en algo, que ya no. Es por
acompañar a su madre, a quien siempre ha cuidado. El sermón no le engancha,
pero si el aleteo del abanico del rincón invisible de la iglesia, que parece
que hace revolotear la pasión contenida
del rostro de su dueña…le gustaría poder
atrapar esos deseos voladores y…quien sabe…
Me encanta como has hilado la misma situación desde dos puntos de vista distintos, y como rematas el final de ambos micros dejando en el lector la idea de un final feliz o más bien el principio de un nuevo relato más extenso... quien sabe.
ResponderEliminar¿Sabes? mi relato, aunque no lo indique en ningún momento, también está imaginado durante una misa.